
Han pasado poco más de 10 años de aquellos recordados días de abril del ’96, en el que aparecía con fuerza en escena un general de división, que fue uno de los Carlos, uno de los “héroes” del golpe de Estado contra Stroessner. Esos días en que el general amenazaba con “correrán ríos de sangre”. En aquel momento miles de jóvenes salieron a las calles a defender la causa democrática, a defender a las instituciones democráticas. Esos jóvenes visualizaron el futuro de nuestro país con un golpista como lo es Lino Oviedo, y supieron ponerle frenos con sus cuerpos. Esos carapintadas estaban absolutamente concientes del valor de la democracia luego de 35 años de dictadura colorada stronista.
La presión social juvenil consiguió su primera victoria democrática al aceptar su derrota el fascista de Oviedo, y aceptar la baja militar ordenada por Wasmosy, que fue el eje del conflicto en aquel entonces, a cambio, en un primer momento, del Ministerio de Defensa. Luego Wasmosy dio un paso atrás en esa tranza, y el ex general fue arrestado por 30 días por el alzamiento. La democracia como principio estaba en su máximo esplendor en la juventud paraguaya de ese tiempo. Ver a esos carapintadas en las calles, defendiendo lo que tanto costó al pueblo, lo que tardó años en venir y por la cual se derramó sangre en los calabozos, era algo que denotaba un porvenir glorioso al Paraguay. Con esa juventud NUNCA más caeríamos a una dictadura de cualquier tipo.
El tiempo pasó. Llegó el 97 y su pre-candidatura en las internas coloradas para las elecciones del 98. Y su victoria en las mismas, teniendo como vicepresidente a Cubas Grau. Una condena en la corte militar le impide asumir su candidatura a la presidencia, por lo que queda como títere candidato a presidente Raúl Cubas Grau, y como vice Luis María Argaña, ex cercano colaborador del dictador Stroessner. Las elecciones del 98 terminan con la victoria del caballito de batalla de Oviedo con más del 50%. Hay que resaltar el gran ausentismo en las votaciones que se dio, lo cual significa que la mayoría realmente NO apoyaba al presidente de entonces ni a Oviedo.
A 3 días de asumir la presidencia, Cubas decide liberar a Oviedo con el famoso Decreto 118, si mal no recuerdo. Esto fue una ofensa para el pueblo paraguayo que luchó contra la dictadura y en abril del 96. Con sangre en las venas, este fascista y simpatizante de Hitler sale a la luz nuevamente bajo protección de la Presidencia y con discursos segregacionistas como que los que no están con su línea deben ser enterrados vivos, se lanza a la opinión pública.
Y con esta protección ejecutiva, trama, idea y lleva a cabo el asesinato de Luis María Argaña, de quien creía conspiraba contra él a cada momento desde la vicepresidencia. Nuevamente, los jóvenes salen a las calles para frenar a lo que significaba el inicio de una dictadura fascista en el Paraguay. Las plazas del Congreso son pequeñas para la cantidad de personas que salen a defender el proceso democrático, y a decir NO a Oviedo. Costó sudor y sangre, costó un microcentro destruido, pero la victoria llegó al final del túnel. Cubas se vio obligado a renunciar, y Oviedo huyó como un cobarde a la Argentina. De las tragadas y la corrupción que pasó después del marzo paraguayo, en nombre de la democracia, no hablemos. No es el tema ahora.

Luego de andar vagando por todos los países de la zona como asilado, o como prófugo de la justicia, decide volver al Paraguay el 29 de junio del 2004, con una cara de buen chico, y queriendo ajustarse a las leyes, se entrega a la justicia. Nada me hace dudar que esa decisión ya se encontraba en el marco de negociaciones con el oficialismo colorado.
Y así pasó nuevamente el tiempo, hasta que le llegó el día feliz a este fascista. La Corte Suprema de Justicia le da la libertad condicional en septiembre de este año, atendiendo su supuesta buena conducta, sin tomar en cuenta que desobedeció su condena en agosto del 98, y huyó de la justicia en marzo del 99. ¿Acaso huir de la justicia es buena conducta? ¿Acaso mandar asesinar a jóvenes por pensar diferente es buena conducta? A decir de los ministro de la Corte SI.
Aunque ya desde tiempo antes, a Oviedo se le dio por incorporar a su Partido UNACE al bloque opositor. Un partido fascista conformando una Concertación Nacional democrática, un partido fascista reclamando en marzo del 2006 contra la violación de la Constitución Nacional, teniendo a un líder que lo ha violado en dos ocasiones. Renovar el discurso no le cuesta a nadie. En el 98 el discurso era que la democracia no se ajustaba a las necesidades del Paraguay. ¿Hoy en día qué? ¿¿¿Acaso se ajusta recién ahora, señor Oviedo???
Escucharlo hablar sobre las bondades de la democracia es un absurdo total. Había leído hace poco en una entrevista que le hicieron, que el ODIA a los que se creen líderes únicos, que eso no hace más que debilitar a las democracias. ¿Y que caraj... sos vos, fascista? ¿Un líder democrático?
No me interesa ahora saber cuáles fueron las causales de su liberación ABSOLUTA de la condena. Solamente un ministro de la corte tuvo el coraje de decir NO a esta absurda y estúpida resolución político-judicial. ¿Y el resto qué?
¿Olvidaron acaso a los mártires de la democracia del heroico Marzo Paraguayo? ¿Olvidaron a los oviedistas con pasamontañas y armas en las manos, disparando a quemarropa contra los jóvenes? ¿Se olvidaron de que “correrán ríos de sangre? Esos ríos ya corrieron en las plazas del Congreso, y volverán a correr si no hacemos algo. La juventud tiene que volver a tomar las calles por días, o semanas si es necesario, hasta conseguir verlo a este milico nuevamente en la cárcel. Un asesino será siempre un asesino. Y el día de mañana si llega a ganar, no le temblarán las manos para firmar una orden desde el sillón presidencial para que las FFAA salgan a las calles en caso de movilizaciones sociales. Y ahí recién muchos dirán: “Ya es tarde”.
Ojalá no llegue ese día en que debamos dar nuestras vidas nuevamente por la democracia. Pero si ese día llega, acuérdense que cuentan con un ciudadano paraguayo, que CUENTAN CONMIGO para dar la vida por la democracia y por ver a Oviedo pudriéndose en la cárcel. Nada más.
Adolf Sauer
Noviembre 2007



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